AJO JAPONÉS

Compra:

Pertenece a la familia de las cebollas.

Frescura:

Su cáscara es de color madera (en sus diferentes tonalidades). Textura suave. No se transpira como los demás ajos.

Al ir a comprar el producto en el supermercado, se aconseja:

  • Observar que el sitio de exhibición, esté limpio y adecuadamente refrigerado.
  • Escoger los productos, preferiblemente en este orden: Verduras, frutas, huevos, quesos y lácteos en general, después de los productos de despensa, pero antes de las carnes, aves, pescados y mariscos.
  • Al llegar a su destino refrigerar, para que no se interrumpa la “cadena de frío” del mismo.

Usos:

Generalmente como condimento. También como uso medicinal.

Almacenamiento:

Los ajos japoneses se pueden almacenar tanto a temperatura ambiente en lugar fresco. Refrigerados en recipiente sin tapa y con un papel

La duración también depende de su frescura en el momento de la compra.

Se pueden procesar o licuar con aceite vegetal y sal y refrigerar o congelar.

Conservación:

Temp. Ambiente. Refrigerar. Congelar.

Duración:

1 mes o más. 2 meses. Hasta consumir.

Tips:

Mientras no se tapen ni se pelen, duran muchísimo, ya sea a temperatura ambiente o refrigerados.

Nutrientes y propiedades:

El AJO JAPONÉS, contiene gran cantidad de agua y pocas calorías.

– También contiene flavonoides que ayudan en la disminución de los padecimientos cardíacos y son anticancerígenos y antiinflamatorios.

-Los flavonoides también son antioxidantes. Por eta razon es que el consumo de cebolla es recomendable para personas con presión arterial alta y colesterol alto.

– VITAMINAS.

Contiene Ácido fólico. Vitamina C (antioxidante), Vitamina B6 (funciones metabólicas),

– Los ajos también contiene tiamina, vitamina asociada con el adecuado funcionamiento de la visión e hígado y la salud de la piel.

– MINERALES: Fósforo, magnesio para el metabolismo de carbohidratos.

Potasio, que ayuda al buen funcionamiento del corazón.

Nota:

Como es anticoagulante, no lo deben consumir las personas con hemorragia o que estén consumiendo medicamentos para la anticoagulación. Tampoco las mujeres embarazadas o que estén lactando.

Revisarlos, para poder consumirlos a tiempo.