SALMÓN

salmon

Compra:

El SALMÓN, es un pez marino o de agua salada y helada, aunque se puede encontrar en algunos ríos de Europa, Japón y Alaska. En Noruega, Irlanda y Escocia alcanzan hasta los 100 kg de peso. También los hay en Chile.

También existen otras variedades en el Pacífico como, el jorobado (rosado) y el plateado.

El salmón se consigue todo el año.

Presentaciones: En filetes y rodajas. Fresco, es más costoso. Congelado, es más barato. Ahumado y salado.

Frescura:

Debe tener un suave olor a mar. Su carne firme, húmeda y elástica al tacto (que al presionar y soltar recupere de inmediato su forma y que no quede hundido). Que su color sea intenso y su piel  brillante.

Los filetes deben ser gruesos y parejos.

Congelado, debe estar bien duro, olor suave y color vivo. Hay unos de color más pálido, esto por causa del alimento que consumieron.

Los huevecillos del salmón, es el llamado “caviar rojo”, un poco salado.

El ahumado a la leña, se puede congelar y proviene por lo general de Alaska. También se elaboran conservas.

El salado, debe certificarse con la anotación, “Salado con sal seca”, sinónimo de calidad.

Si se compra el pescado ya sea congelado o no, se ha de tener cuidado de no perder la “cadena de frío”, razón por la cual se debe comprar  en el último momento antes de salir del supermercado y en lo posible colocarla en una bolsa térmica para su transporte. Al llegar a su destino colocarla en el congelador.

Usos:

En el mercado se encuentra en diferentes cortes: Filetes, para hornear, a la plancha y para preparaciones crudas como el sushi o finamente cortado y marinado), medallones, trozos cortados a lo ancho del salmón (corte transversal o vertical), para cocinar en estofados, y lomo.

Este delicioso pescado es muy apetecido en la cocina mundial por su versatilidad para prepararlo (cocido, emparrillado, a la plancha, al horno, estofado, crudo (sushi), con aderezos o salsas y el color rojizo tan atractivo que posee el del Atlántico, es muy agradable a la vista.

Almacenamiento del Salmón:

El salmón fresco, al llegar a casa se debe limpiar con una toalla húmeda, si se desea se puede marinar (adobar) y luego envolverlo en papel film o colocarlo en un recipiente  y refrigerar en la parte más fría de la nevera (al fondo) y consumirlo lo más pronto posible.

Salmón en Filete
Salmón en filete

Mantener siempre refrigerado hasta el momento de su preparación.

Si se va a congelar, se debe lavar rápidamente con agua fría y secarlo con una toalla de papel absorbente, luego porcionar y congelar. No olvidar colocar la fecha de congelado.

Si está cocido y se va a refrigerar, debe enfriarse y empacarse herméticamente en recipiente de vidrio o en papel  film y colocarse en la parte más fría de la nevera por máximo dos días.

Su duración,

Refrigerado y condimentado, el salmón fresco se podrá conservar hasta por 2 días aproximadamente.

Congelado fresco, hasta 8 semanas. Refrigerado cocido hasta 2 días.

Para descongelarlo, páselo del congelador al refrigerador la noche anterior a su preparación, o colóquelo en agua a temperatura ambiente, dentro del refrigerador por 10 minutos. No descongelar a temperatura ambiente.

Hay que tener en cuenta el evitar la “contaminación cruzada”, es decir, al almacenar un filete cocido no debe estar cerca de uno crudo.

Conservación:

Congelar.       Refrigerar.

Duración:          

4 meses.       2 días aprox.

Tips:

Si desea que los filetes conserven su forma, no les retire la piel al cocinarlos.

Nota:

No congelar salmón parcialmente congelado, porque ya ha sido descongelado. Se debe consumir lo más pronto posible. Ni congelar el salmón cocido porque se altera su sabor y textura.

Se debe comprar en el último momento ya para salir del supermercado para no interrumpir la “cadena de frío” y al llegar a casa colocarlo de inmediato en el refrigerador o congelador.

El pescado  o cualquier otro alimento, se debe manipular con manos y utensilios limpios.

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